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Por qué sentimos decepción

Por qué sentimos decepción

La decepción es algo que a todos, sin excepción, nos golpea alguna vez. No importa la persona, su forma de ser o de pensar, su personalidad… no hay nadie que se haya visto libre de este sentimiento.

La mayoría de la veces la decepción se da en las relaciones personales, ya que la amistad y el amor tocan nuestro corazón de una manera especial.

Pero ¿por qué nos decepcionamos? ¿cuáles son las causas de este sentimiento?

  • Una de ellas es, sin lugar a dudas, el tener expectativas. Y cuando éstas no se ven correspondidas aparecen la tristeza, el sufrimiento y el dolor. Y cuanto más nos hayamos ilusionado o mayor haya sido la expectativa, mayor es el dolor que sentimos. Pero antes o después la venda tiene que caer para que podamos ser conscientes de la realidad.
  • Las rupturas sentimentales también suponen una gran decepción. Al ser la relación una apuesta por una historia, por un futuro, la ruptura se ve como un fracaso. Y si la causa es una infidelidad, la decepción es aún mayor. La manera de romper la relación (no decir los motivos verdaderos, hacerlo a través de un mensaje…) también contribuyen a la intensidad de la tristeza y el dolor.
  • Otro motivo son los amigos que no han estado cuando los necesitábamos. Todos decimos y sabemos que los mejores amigos son los que están a nuestro lado en los buenos y los malos momentos. Y lo cierto es que a lo largo de la vida son pocos los verdaderos amigos que e encuentran. Los favores que pedimos a personas cercanas de quienes esperamos ayuda también entran en este tipo de causas.
  • Otra fuente de decepción son las personas consideradas buenas amigas que hablan mal de nosotros a nuestras espaldas y las traiciones.
  • La amistad interesada es otra de las causas, que una persona fuera amiga nuestra no por verdadero afecto sino por interés. Un ejemplo de estos son los amigos que, una vez encuentran pareja, nos dan de lado.
  • Por último, se puede mencionar también las personas desagradecidas, aquellas que no saben corresponder de la misma manera y olvidan lo bueno que hemos hecho por ellas, y las que no saben mantener una relación de amistad en la distancia y son incapaces de responder a un simple correo electrónico o un mensaje.

Durante nuestra vida vamos a experimentar decepciones personales muy a menudo (incluso mucho más de lo que deberíamos). Pero, más allá del dolor, es importante no perder nunca la esperanza en las personas.