El optimismo y la actitud mental positiva
Tener una actitud mental positiva quiere decir que la actitud sea adecuada, una mentalidad compuesta por características de aspecto positivo como la valentía, la generosidad y la tolerancia, la amabilidad y el tacto, la integridad, la fe y la esperanza, y el sentido común.
Esta actitud mental está relacionada con el ser consciente de que hay otra manera de ver el mundo, la vida y las cosas, y que sólo nosotros somos responsables de cambiarlas.
Las personas con actitud mental positiva pasan por las mismas situaciones desagradables que el resto de seres humanos. Pero la diferencia es la manera diferente en que las experimentan y su predisposición para resolverlas mientras otras personas pueden bloquearse al sentir que la situación les supera.
Algo de lo que no debe haber ninguna duda es que tener actitud mental positiva no significa felicidad, sino predisposición.
Por su parte, el optimismo es una característica de la personalidad que se encuentra entre los acontecimientos o situaciones y la interpretación que la persona hace de ellos. Se puede decir que es una tendencia a esperar que el resultado de una situación sea positivo. Esto hace que se encaren las dificultades con perseverancia y buen ánimo, viendo lo positivo que tienen las circunstancias y las personas y confiando tanto en las propias capacidades como en la ayuda que nos puedan prestar otros.
La diferencia principal con el pesimismo se encuentra en la manera de enfocar las cosas, de manera que las personas pesimistas se obcecan en encontrar dificultades e inconveniente, y esto les lleva al desánimo y la apatía. Por el contrario, el optimismo orienta ese mismo esfuerzo a la búsqueda de posibilidades, ventajas y soluciones.
Las personas que son optimistas suelen encontrarse de mejor humor, tener más éxito e incluso salud física, y perseverar más. De hecho, son muchos los estudios que han constatado que quienes tienen altos niveles de esperanza y optimismo (ambos conceptos relacionados con creer en las propias capacidades y esperar resultados positivos) suelen encontrar un beneficio en situaciones problemáticas o estresantes y salir fortalecidos de la experiencia.
Aunque para algunos parezca ser más fácil tener actitudes mentales positivas o ser optimista, lo cierto es que la actitud con la que se encare la vida es la que uno desea. Es decir, que sólo nosotros somos responsables de ello, y ambas cualidades se pueden aprender y desarrollar, aunque es probable que lograrlo requiera de cierta dedicación, práctica y esfuerzo por nuestra parte.
