Psicólogo San Sebastián de los Reyes

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El lado negativo de las preocupaciones

El lado negativo de las preocupaciones

Las preocupaciones son algo con lo que convivimos cada día y no porque nos pasemos todo el tiempo preocupándonos, sino porque siempre existe la posibilidad de que surja algo que nos preocupe. Además, pueden ser una buena ayuda para ser responsables, preparar proyectos o prevenir problemas, pero… también pueden llegar a bloquearnos.

¿Deberíamos entonces decir que las preocupaciones son nuestras aliadas, o en cambio son nuestras enemigas?

Lo primero que tenemos que hacer es ver la palabra desde el punto de vista etimológico, de manera que estar “pre” ocupados es estar ocupados anteriormente en algo que aún no se ha dado. La pregunta entonces es por qué “sabemos” que sucederá, porque predecir el futuro es algo que nadie puede hacer.

Pero que no podamos predecir el futuro no significa que no nos tengamos que preocupar por nada. Son los instintos los que nos hacen analizar emocionalmente y racionalmente las situaciones que pueden surgir, y en unos segundos decidir lo que vamos a hacer cuando esto ocurra. Y este proceso surge de manera automática.

Pero al tomar decisiones también entran en juego los temores de cada uno, basados en las experiencias pasadas, y que pueden distorsionar la manera en que vemos esa posible situación. Esto ocurre por ejemplo en las personas que tienen dificultad para confiar en otros porque en el pasado fueron dañados o traicionados por personas en las que confiaron, y esas situaciones les llevaron a pensar que no pueden fiarse de nadie. Entonces la tendencia a pensar que volverán a hacerles daño hace que les resulte complicado crear lazos afectivos, sentimentales, emocionales, y abrirse a los demás.

La forma de preocuparnos dice mucho de nosotros. Hay tantas maneras de preocuparse como personas, pero la más habitual en aquellos a los que las preocupaciones hacen daño a su salud mental es la que se llama preocupación desadaptativa.

Este tipo de preocupación se basa en los traumas y miedos propios, en las experiencias negativas del pasado y en la inseguridad, de manera que a la persona le resulta complicado afrontar el futuro y disfrutar del proceso de la vida independientemente de que se equivoque o no en la decisión tomada y de que haya obtenido un beneficio o sufrido una pérdida.

Esto lleva a la persona a generalizar excesivamente, y casi siempre desde el lado negativo, desarrollando suspicacia y temiendo la pérdida, desde una visión de la situación que como ya hemos comentado es distorsionada y, además, carente de optimismo.

La preocupación desadaptativa puede hacer que la persona sufra con antelación las posibilidades negativas, desgastándola mentalmente e impidiendo que cuando llegue realmente el momento de enfrentarse a la situación lo haga con la energía y creatividad necesarias. Esto hace que se genere una ansiedad muy perjudicial.

¿Por qué hay gente que se preocupa constantemente, entonces? Pues porque al igual que ocurre con otras cosas perjudiciales, genera adicción. La persona cree que todos esos inconvenientes se ven compensados por la sensación de control que tiene y continúa haciéndolo, lo que provoca una necesidad de tener cada vez más control y un enorme desgaste mental y emocional.